33 preguntas sobre cosmética: reflexión sobre vida académica, recomendación de formación, libros y podcast. (Parte VI)

Terminamos esta maratón de entradas con un tema totalmente diferente. Reflexiones en voz alta, formación, lecturas y podcast recomendados .

He de decir, que ha sido una experiencia publicar tantos artículos del tirón, y he vuelto a confiar en el poder de la escritura. Mil gracias a ti por leer este y todos los artículos que publico.

Son muchas las preguntas acerca de la industria que recibo en el Blog, RRSS o vía email sobre cómo conseguir un puesto en la industria cosmética o sobre qué estudiar para conseguirlo, pregunta que respondo en la pestaña de “Quien Soy”.

Dónde puedes leer, que yo no trabajo en la industria cosmética de manera directa, pero si en algo que me permite estudiar el funcionamiento de la piel, navegar en bases de datos en busca de la evidencia científica, y lo más interesante: regulación, seguridad y eficacia de productos que quizás usemos tu, yo y todos los que nos rodean.

Por eso, estudiar ciencia con un máster en dermofarmacia, no es sinónimo de trabajar directamente en la industria. Pero sí es sinónimo de conocer sus entresijos, los diferentes eslabones y puestos de trabajo relacionados. Desde formulación, pasando por producción hasta regulación o, incluso, marketing. Pero además, sabrás que no solo existe la industria cosmética, si no también otras como son la farmacéutica, REACH, Medical Devices, etc. Por lo que quizás entres pensado que quieres trabajar en la industria cosmética, y termines realizando evaluaciones clínicas como yo. Nunca se sabe, pero de lo que no hay duda, es que siempre aprendes. 

Aunque sea complicado el camino, estudiar ciencia es enriquecedor y a la vez, frustrante, que deja un sabor amargo en cada hito que consigues (o no). Por que siempre, “quieres más”.

En ocasiones, pecamos de auto-denominarnos “expertos”, pero lo cierto es que aquel que se autoproclama a bombo y platillo como experto o, bien, roza los 100 años de edad, o es un cantamañanas. Sobre todo en redes sociales.

En ciencia, nunca sabes nada. Y auto-llamarte experto, sobre todo cuando te dedicas a la divulgación, es un error que a los lectores nos da pistas sobre lo que podemos llegar a encontrar.

Una voz sensual hablando de los peligros (a nivel de salud- dejemos temas medioambientales a parte) del petrolatum, embauca a muchos, al igual que lo hacen las pseudoterapias. Mientras que un divulgador directo y sin pelos en la lengua, normalmente se ve como alguien agresivo

Mi truco para detectarlos es saber qué venden, cómo lo venden y qué estrategias usan para hacerlo. Pero sobre todo, qué formación tienen. Aunque esto, no significa que tengas que creerlo todo. 

30. Formación universitaria

Puedes diseñar tu camino, pero no significa que te dediques a ello

Haciendo retro-análisis de mis andanzas desde que terminé bachillerato hasta ahora, la conclusión que saco es que nunca lo sabes.

No existe un patrón fijo que determine dónde vas a trabajar cuando termines tu formación. Y en cada etapa, querrás alcanzar un nuevo objetivo, que puede que se convierta en otro totalmente diferente cuando la termines.

Cuando comencé la carrera, me quería enfocar en la criminología (lo descarté por que soy un tapón) o en la industria química. Pero cuando terminé, decidí que quería investigar y realizar un doctorado. Cuando comencé el doctorado perjuraba que no quería trabajar en la industria farmacéutica (demasiada química orgánica) y que las nanopartículas, el grafeno y los catalizadores molaban más.

Pero cuando terminé el doctorado, después de un último año de estrés emocional, me di de bruces con el mundo laboral. Como el 80% de los doctorandos, licenciados, graduados, o como se llame en el momento que estés leyendo esta entrada. Asusta. Mucho. Pero algún día, ves luz al final del túnel.

Eso sí, no es nada sencillo.

Terminas la tesis, sabes mucho y nada.

Estas en paro… durante más tiempo del planeado.

Diez años de tu vida que parece,  no sirven de nada.

¿Quizás no es tu momento? te dicen. Chorradas.

El problema suele ser uno bien sencillo, oferta y demanda, y suerte en quién lee tu CV. Por que amigos, los amigos son importantes. Si no tienes amigos o hilos mágicos (el Networking es básico), pues eso, cuesta un poco más. Contratos precarios y becarios de por vida. 

Seguí estudiando por «llenar huecos» (no vaya a ser, que después de todo lo que has estudiado, se fijen en ese «mes vacío» de tu CV) y decidí buscar algo que me gustase y con el que mantener mi mente activa. Dermocosmética, química y marketing. Y de paso, abrí un blog. 

La suma de todo me llevo a terminar donde estoy ahora, sector de equipos sanitarios-farmacéutica donde me paso mi día a día navegando en PubMed y aprendiendo sin parar. Como todos.

Si miro hacía atrás, jamás en la vida, y cuando digo jamás es jamás, pensaba terminar trabajando lo que hago actualmente (mundo 1.0), y mucho menos, contando química a tantas personas en la red (mundo 2.0).

Conclusión: aunque estudies química/farmacia o biología (por ejemplo) con especialidad en dermofarmacia, no significa que vayas a trabajar de ello. Puede que sí, puede que no. Puede que te tires en paro años, o que la vida te de un giro y trabajes en metalurgia.

Podemos, más o menos, diseñar dónde queremos terminar, pero según avanzas, conoces otros sectores y puede que tus objetivos cambien.

Lo que si puedo decirte, es que estudies. Por que aunque parezca mentira, y el mundo 2.0 en ocasiones se llene de «cantamañanas con ideas de fantasía», en el mundo 1.0, es necesario. Da igual lo que sea, módulo superior, carrera, máster de Universo.. pero estudia algo. Nutre tu mente, aunque luego no te dediques a ello. 

Y el otro consejo: aprovecha las redes sociales como LinkedIn para interactuar. En instagram puedes conseguir contactos, pero LinkedIn es tú carta de presentación, y más, en un mundo tan digitalizado como el que tenemos actualmente. 

La influencia de la redes sociales tienen un gran impacto en los adolescentes que las manejan, y actualmente se ha perdido el norte. Se infravaloran los estudios y fomentamos ideales que no existen. Mamás, papás, abuelos, abuelas, tíos, tías…influencers: fomentemos el pensamiento critico, independencia inteligente, y enseñemos a los más pequeños que aunque estudiar supone un sacrifico, permite que hoy en día seamos lo que somos, libres de pensamiento. 

FIN DE LA CITA CHAPA

DÓNDE ESTUDIAR DERMOCOSMÉTICA

Mi consejo siempre es el mismo: en universidades. Es cierto, que en los másteres de dermofarmacia actualmente puede acceder casi todo el mundo, independientemente de la rama que tengas.

Esto puede ser beneficioso, por ejemplo, un periodista especializado en belleza que quiere saber más sobre la industria y, poder así, contar mejor una historia. Pero contraproducente si gente sin formación científica de base se auto-llama experto solo por tenerlo. 

En España, existen varias universidades públicas y privadas que ofertan posgrados/máster y cursos de dermofarmacia. La elección de cada uno depende de tu situación y formación.

Alimentar y ejercitar la mente, nunca, esta de más

Existen muchos cursos de formación pensados para realizar de manera paralela a tu vida laboral, y que quizás son interesantes para nutrir tu mente inquieta.

Algunos están destinados a profesionales de la salud (farmacéuticos), otros a la población en general o un sector concreto. Pero suelen ser formaciones extra no vinculantes a las formaciones universitarias. Son muy interesantes para nutrir nuestro cerebro, pero realmente, no tienen mucho peso a la hora de buscar un hueco en la industria.

Algunas interesantes (si conoces alguno más chivamelo y actualizo la lista):

Y ¿cómo se aprende a formular? 

Aunque no suele ser pregunta habitual, aprovechando esta entrada, me gustaría remarcar algo que suelo hablar con compañeros. La validez de los cursos de formulación que existen, a nivel online y  nivel presencial (los menos). Y no, no me refiero a las prácticas adjuntas a titulaciones como farmacia, o máster presencial en dermocosmética.

Lo primero es, que un curso online de cosmética (normalmente natural/orgánica) tiene una pequeña pega: las prácticas las haces tú en tu casa, con tus vasos de chupito como erlenmeyer y una cucharilla de café para remover la mezcla. Realizas una receta, una foto, la subes a la plataforma y fin.

Y lo sé, por que como buena friki, yo también los he hecho. ¿Por qué? Pues para seguir aprendiendo, que no vendiendo recetas en YouTube de cosmética casera, of course.

Pero a nivel profesional, que es lo que nos interesa en este artículo, hay que dejar claro, que pocas empresas privadas o industria va a valorar un curso online de formulación cosmética, lo que va a valorar para poder trabajar como formulador/ “cocinero” es un título científico, normalmente, de una universidad pública/privada. Desde técnico medio/superior, pasando por licenciado/graduado hasta doctorado.

Es cierto, que estas escuelas online que son interesantes, para frikis como yo, para aprender más sobre cosmética, para lanzar tu futura línea de cosmética y adentrarte en la industria o tejemanejes de la formulación, y de paso, ser empresario que no ponga en su eslogan el petrolatum no deja respirar la piel o el pelo.

Pero no son escuelas oficiales y, mucho menos, requieren y exigen que la persona que lo curse tenga conocimientos en química, farmacia, toxicología, biología, regulación, etc.

Por eso, aunque alguien predique que tiene un titulo en una escuela europea de vete tu a saber dónde, algunos de estos cursos valen 300€ y los puede cursar y aprobar cualquier persona que pague.

Es muy licito que la gente quiera aprender a formular, por que el saber no ocupa lugar, pero debemos tener cuidado en darle demasiado valor a personas que sin formación científica/sanitaria te enseñan a realizar cremas solares en internet.

De las escuelas online de formulación que hay, y que tienen una visión similar a la mía tenemos: 

  • La pionera Mentactiva en España, cuyo objetivo no es que cualquiera realice cremas en sus casas, si no ayudar a pequeños emprendedores. Que junto con C&U Assessors, S.L. (asesoría en regulación cosmética, y clave para entender la industria), han creado un laboratorio compartido, Muttulab. ¿Y por qué es interesante? por que tendrás a tu disposición material adecuado. Puedes compartir espacio, recursos y no tener que hacer cosméticos en tu cocina con el riesgo que supone. 
  • En inglés, Formula Botánica, con una idea muy similar a Mentactiva. Una escuela con el mismo objetivo: aprender para luego crear tus fórmulas, escalarlas y poder venderlas de acuerdo a la regulación vigente. 

Quizás, una de las patas de las que cojea la formación universitaria española y diría que europea, es que no hay mucha especialización en formulación cosmética (en otras cuidades como Londres, o Siena, si que hay algo más específico sobre química cosmética). Pero si lo pensamos bien, realmente, no es necesario. Con tu base de trabajo en laboratorio, técnicas analíticas estudiadas en la carrera, etc., tienes las “pasarela” hecha. 

Damos por sentado, que debemos entrar en la industria sabiendo de todo, pero no es así. Un error que, por supuesto,  no es del estudiante.

Por último, “hacer cremas” no es lo mismo que ser formulador (por así decirlo, inventor de formulas cosméticas). Existe la cabeza pensante, el que lo reproduce en el laboratorio, el que lo escala, el que realiza las técnicas analíticas de los batches… Es decir, si entras de “cocinero” de cremas, puede (casi seguro) que el i+d no dependa de ti, si no de alguien por encima tuyo o del cliente para quién trabajes.

31. ¿Qué lees?

Recomendar libros sobre cosmética es complicado, por que depende mucho de quién lo quiera leer. Yo, no suelo leer muchos libros de divulgación cosmética si no libros de petete que sirven para equilibrar las patas de la mesa y publicaciones científicas. Por suerte, muchos son digitales o están libres en Google Books, y me ahorro tanto polvo en casa. 

Aún así, te dejo mis recomendaciones:

Divulgación para todos los públicos

Libros más técnicos:

Algunos de Zoe Draelos, aunque todos son espectaculares. Visión dermatológica, eso sí.

Webs de interés:

32. ¿Qué escuchas?

Vamos con los podcast, aunque aviso que hay poco en castellano y mucho en inglés. Sorry

Son solo podcast relacionados con la industria. De otros temas hay alguno extra en castellano 🙂

33. Y tú ¿qué me recomiendas?

Sí, se me ha quedado descolgada esta pregunta, pero que mejor que esto vuelva de retorno ¿no crees?

Lejos de regalos ostentosos, quizás la información sea uno de los mejores regalos que nos podemos hacer. 

Tratar un tema como la formación académica es algo que no suelo hacer en el blog, pero que gracias a él está motivando a muchos adolescentes a seguir estudiando y aumentando el número de sus neuronas inteligentes. Algo que creo, es clave y debemos enseñar a los más pequeños. Como ves, las fotos elegidas de esta entrada, no son al azar.

Estudiar es duro, pero muy satisfactorio. Como lo es el mundo laboral. Y la infancia, es una etapa clave en la que podemos hacer que los más pequeños desarrollen esa curiosidad característica de la ciencia. 

Con esta entrada finalizamos esta ronda loca de preguntas, y yo, me tomo un descanso. Para organizar mis neuronas, volver con ellas cargadas para seguir aprendiendo y seguir haciéndome preguntas día a día. 

Por que recuerda:

SIN PREGUNTAS, LA CIENCIA, NO EXISTIRÍA

Apunta fecha, que el 26 de Septiembre nos volvemos a leer y ESCUCHAR.

¡Te espero!


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2 pensamientos en “33 preguntas sobre cosmética: reflexión sobre vida académica, recomendación de formación, libros y podcast. (Parte VI)

  1. Yo recomiendo oushia.com
    Cosmética natural con ciencia. De eso también hace mucha falta.
    Tanto la cosmética convencional como natural es segura. Ambas tienen pros y contras. Lo necesario es que ambas se expliquen correctamente y el consumidor decida. Me da mucha pena esas personas que tienen naturfobia. Como si la cosmética natural no fuera tan científica y pasase los mismos controles que la cosmética convencional. En fin, me temo que hay muchos intereses particulares en todo. Gracias por tu blog.

    1. ¡Hola Ana Belén! Muchas gracias por la recomendación y por el mensaje. Honestamente, creo que mucha cosmética natural se ha cargado el mensaje real de la cosmética natural, aunque este termino realmente no está aceptado a nivel europeo. Al igual, que mucha cosmética convencional, ha seguido los pasos de esta quimiofobia con los reclamos SIN. Al final, es un mundo competitivo donde premia el que da el mensaje más llamativo y, en este, caso alarmista. Sin duda, si se promoviesen eslóganes sobre lo que contienen los cosméticos y no lanzar mensajes sobre su seguridad, sería mucho más enriquecedor para todos.

      ¡Un abrazo! Raquel

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