DMAE | ¿Tratamiento lifting en crema?

Arrugas, flacidez y manchas. Las tres Marías que nos traen de cabeza en el cuidado de la piel. Pero ¿realmente existe algo para atenuarlas e incluso hacer que se esfumen? Pues me temo, que aunque estemos en 2022 no es algo sencillo. 

Sobre las manchas existe bibliografía y tratamientos tópicos que pueden ayudar a atenuarlas como veíamos en este podcast. Sin embargo atenuar profundas y flacidez… es harina de otro costal. 

El DMAE, dimetilaminoetanol, es un ingrediente que pertenece a la familia de las aminas y podemos encontrarlo en suplementos y alimentos como sardinas o anchoas, además de ser segregada por nuestro cerebro.

Pertenece a la familia de las colinas  y genera una contracción muscular. Esta pequeña contracción es lo que hace, aparentemente, que sea tan interesante para la industria cosmética. En teoría, si conseguimos contraer el músculo, nuestras arrugas se verían un poco menos.

Fue en el año 2000 cuando el Doctor Perricone introdujo el DMAE, pero lo cierto es que la evidencia en el campo de la dermatología es anecdótica. Su efecto tensor podría explicar el efecto lifting que observamos tras su aplicación. Un efecto que depende de la concentración, siendo un 3% de DMAE puro en fórmulas cosméticas las que muestran una mejora en la apariencia de las arrugas cuyo  mecanismo de acción no está del todo claro.

EFECTO CENICIENTA Y PORQUÉ PARECE QUE FUNCIONA

Este efecto se debe, principalmente, a sus propiedades humectantes y filmógenas, algo característico de la cosmética flash. Se crea una película sobre el estrato corneo que tensa la piel y produce un efecto de buena cara al instante.

Si bien el “efecto cenicienta” del DMAE termina tras la limpieza, aporta un extra en las fórmulas gracias a su efecto antioxidante y capacidad para neutralizar radicales libres, donde el DMAE, parece que actúa de manera similar a la vitamina C.

La «única» pega de un ingrediente a priori tan interesante como el DMAE es su pH para resultar efectivo. Un pH alcalino en torno a 10. Debido a su pH tan alcalino, su incorporación a las fórmulas cosméticas se hace a través de sales de DMAE (glicolato o lactato de DMAE) junto con otros ingredientes que estabilizarán el pH como el ácido citrico. Ingredientes que solo están permitidas en una concentración máxima del 2.5% según la legislación actual (EC) No 1223/2009). Otras como el tartrato, en cambio, no tienen limitaciones hasta la fecha.

El efecto lifting que produce el DMAE no es algo novedoso. Ingredientes como los botox-like también ofrecen estos efectos.  Algunos como Argireline (acetyl hexapeptide-3) o Matryxil-3000 (mezcla de péptidos Palmitoyl Tripeptide-1 y Palmitoyl Tetrapeptide-7) suelen ser los más habituales. En el caso del argireline, existen más estudios que sustenten sus propiedades antiarrugas pero su evidencia sigue siendo bastante discreta. Eso sí, gracias a su estructura peptídica no dejan de ser ingredientes humectantes que, de paso, acondicionan y tensan la piel.

Aunque parezca que podemos sustituir una inyección de botox para paralizar el músculo con una simple crema, hasta el momento, la industria cosmética no llega tan lejos.

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