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Bicarbonato: el único ingrediente sintético apto en la cosmética casera natural

Lo reconozco, me encanta investigar todos y cada uno de los remedios caseros que encuentro en la red. Los hay que tienen un pase, pero algunos no solo no tienen ningún fundamento científico, si no que pueden ser mucho peores que un cosmético comercial.

Si hay un ingrediente usado en la cosmética casera es el bicarbonato de sodio. Se usa para todo: desodorante, exfoliante facial, pasta de dientes y ahora también como exfoliante ¡capilar! La estrella en videos de Youtube.

Videos donde su interlocutor normalmente carece de formación en cosmética, pero recomienda cosméticos libre de «químicos o tóxicos» a base de bicarbonato. Toda una paradoja, ya que el bicarbonato de natural tiene poco.

Bicarbonato: la estrella en tu cocina cosmética

Ingrediente natural, que no es natural.  Aunque lo encontremos en la farmacia o en la sección de repostería del super, el bicarbonato de sodio es un ingrediente químico sintético.

Se sintetiza y se produce a través del método industrial conocido como el proceso SOLVAY, diseñado en 1860 por Ernest Solvay. Un proceso industrial donde se obtiene de manera sintética carbonato de sodio (Na2CO3),  bicarbonato de sodio (NaHCO3) y cloruro de calcio (CaCl2). Cuyos reactivos principales son cloruro de sodio (sal común, NaCl), amoniaco (NH3, un gas altamente irritante) y dióxido de carbono (CO2, gas).

Vamos, química pura y dura. 

El gran problema del bicarbonato: su pH

Una búsqueda rápida en Google afirma que los beneficios de usar bicarbonato ayudan frente  a la caspa, a eliminar restos de sustancias químicas en el cuero cabelludo, mascarilla exfoliante para rostro y mejorar acné, antibacteriano como pasta de dientes o desodorante.

Por definición, y debido a sus propiedades químicas, el bicarbonato de sodio es una base débil. Cuando se disuelve en agua se disocia y da lugar a un pH básico, en un rango entre 8 y 9.

Lo reacción que ocurre en agua es un poco compleja:

cuando se disuelve en agua se liberan iones de hidrogenocarbonato de sodio (HCO3), que reaccionan de nuevo en agua y genera: ácido carbónico (H2CO3) e iones hidroxilo (OH). Estos últimos, los aniones hidroxilo, son los causantes de un pH básico. La reacción termina desprendiendo CO2, y por eso salen burbujas cuando lo mezclamos.

Algo similar ocurre cuando horneamos un bizcocho. En este caso tenemos una ayuda extra: el calor (energía). Al formarse el dióxido de carbono (CO2) y agua (H2O), ambos en forma gaseosa, el bizcocho «leva». De ahí, que crezca y obtengamos esos alveolos. Estos, no son más que los huecos que dejan estas moléculas cuando se evaporan en forma de gas. 

Acné, exfoliación e irritación cutánea

Si el pH de la piel oscila entre 4.5 y 5.5, al usar una sustancia básica, el pH del manto hidrolipídico se desajusta. Es cierto, que la piel tiene la capacidad de volver a su estado anterior. Sin embargo, cuanto mayor sea la diferencia de pH, más tiempo necesitaremos.

¿Qué ocurre si de manera continuada tenemos un desajuste en el pH de la piel?

Tendremos todas las papeletas de que nuestra piel termine con infección. Existen estudios que explican a través de ensayo clínicos cómo un pH alcalino y un cambio en el pH afecta en la barrera de protección cutánea. Se produce:

  • un aumento de la proliferación de bacterias (como el. acne vulgaris). A las bacterias no solo les gusta el calor, si no también un pH básico/alcalino.
  • aparición de procesos inflamatorios y desmatosis bacteriaca e inflamatoria (acné).

Por otra parte, tenemos el factor abrasivo, producido a través de la fricción de polvo de bicarbonato. Ocurre tanto en el cuero cabelludo, como en el rostro o  en las axilas.

Si echamos la vista atrás a el artículo sobre los exfoliantes físicos, podríamos catalogar los exfoliantes según su acción química en dos tipos:

químicamente inertes con la piel: microbeads (que pronto desaparecerán de la EU), microesferas o materiales como polvo de avena, arroz o arcillas.

químicamente reactivos con la piel: como los peelings enzimáticos. Este tipo de exfoliantes son una mezcla entre los físicos y los químicos, ya que no solo se ejerce una fuerza mecánica (froti-froti), si no que existe una acción química: “reacciona” con la piel.  Suelen ser productos a base de papaya o papaína, ácido láctico o málico que se pueden encontrar en formato polvo y se puede usar como mascarillas y exfoliantes (pd: ¡son una maravilla!)

El bicarbonato de sodio cumple ambos. Físico debido a su gránulo, y químico debido a su acción en la piel.

Por tanto, no solo estamos cambiando el pH al depositar el producto, si no que además rascamos con sarna y gusto durante un par de minutos. ¿Cuál es el desenlace? Cuando te lavas el rostro parece que acabas de correr una maratón. Rojo como un tomate.

Es cierto, que existen pieles acneicas que aseguran que funciona. En estos casos, lo que ocurre es que debido a la exfoliación físico-química estamos abrasando la capa más externa de la epidermis, y ,con ello, acelerando el proceso de regeneración celular.

A primera vista, puede parecer que existe mejoría, pero un uso continuado puede terminar en una irritación y descamación posterior. Quizás no se note en el presente el cambio tan brusco de pH, pero en unos años habremos conseguido que nuestra piel cambie completamente: sensibilidad y sequedad..

Bicarbonato + Vinagre = Champú «No-Poo»

El famoso champú “no-poo”: cómo lavar el pelo sin champú.

Si se hace en las medidas estequiométricas adecuadas lo que tenemos aquí es una reacción de libro de primero de Química Básica: una reacción ácido-base. Que tiene como producto final una sal y agua.

En este caso, lo que obtenemos es acetato de sodio, dióxido de carbono y agua.  ¿Limpia? NO. El acetato de sodio es una sustancia tampón, es decir, ayuda a regular el pH de nuestros cosméticos, y su capacidad de detergencia es bastante limitada.

Lo que puede ocurrir con la mezcla es que usemos demasiado de uno de los dos reactivos.

Si tenemos un exceso de vinagre (ácido acético), tendremos un pH ácido. Dependiendo de si el vinagre es de módena, del mercadona o de la cesta de navidad, tendremos un pH totalmente diferente. Puede ayudar a eliminar restos como la cal u otros minerales, pero poco más. De ahí, que sea tan eficaz para limpiar los grifos.

Mientras que si tenemos un exceso de bicarbonato, tendremos un pH alcalino y, probablemente, una disolución sobresaturada. Esto último significa, que no se habrá disuelto todo el bicarbonato y lo tendremos en forma de polvo. Haremos uso del froti-froti en el cuero cabelludo, con la consecuente irritación y posterior descamación en el cuero cabelludo.

El bicarbonato, no te abandona.

Aceite de coco, maicena y bicarbonato. Magia pura para tus axilas.

Es cierto que no se puede medir el pH de un aceite vegetal, ya que para que esto sea posible necesitamos iones hidrógeno (hidronio, H+/H3O+) en la mezcla.

Sin embargo, si revisamos estas recetas podemos observar algo que hará que después de toda esta chapa sepas porqué no es el mejor desodorante del mercado: cuando mezclamos aceite de coco, maicena y bicarbonato se forma una pasta. Un engrudo. Un mejunje en el que NADA está disuelto, sino disperso.

Es decir, los gránulos de bicarbonato siguen ahí.

¿Qué ocurre cuando aplicamos el desodorante?

El aceite de coco se absorbe, y la maicena y el bicarbonato los “rascamos” sobre la superficie de la axila.

En el caso de la maicena, lo que hará será absorber la grasa y poco más. En el caso del bicarbonato actuará como irritante. De ahí, que muchos hayan visto como sus axilas se irritan después de su uso.

Conclusión

Si has llegado hasta el final y no has abandonado te felicito. Sé que ha sido un post largo y consistente, pero me parecía imposible de acortar.

Quizás pienses que tengo una fábrica de desodorantes en el trastero y , por eso, odio el bicarbonato como ingrediente cosmético. Muy lejos de la realidad, lo uso para guardar telas (mi otra afición). En la cosmética natural , hecha por cosmetólogos con los conocimientos y formación adecuada, pocas veces usan este tipo de ingredientes en sus cosméticos. Por algo será ¿no crees?

Da igual el champú que uses, crema corporal o desodorante, cualquier cosmético debería formularse, ya sea natural, hecho en casa o sintético, con sentido y sobre todo, con argumentos y base científica.

No creas cualquier experimento de cosmética casera que encuentres en Youtube. Te invito a que cuestiones, investigues y busques si realmente tiene sentido «lo que te cuentan». La piel, es un órgano y se comporta de manera distinta a los demás. Que uses bicarbonato para hornear un bizcocho, no significa que lo puedas añadir a tu champú.

 


[1] Prakash, Chaitra et al. “Skin Surface pH in Acne Vulgaris: Insights from an Observational Study and Review of the Literature.” The Journal of Clinical and Aesthetic Dermatology 10.7 (2017): 33–39.

[2] P. W. Atkins, L. Jones, Principios de Química. Los caminos del descubrimiento, Editorial Médica Panamericana, 2006.

[3] R. Chang, Química, McGraw-Hill, 10ª ed, 2010.

[4] R. H. Petrucci, W. S. Harwood, F. G. Herring, Química General, Prentice Hall, 8ª ed, 2003.

[5] John OlmstedGregory M. Williams, ChemistryThe Molecular Science, Jones & Bartlett Learning, 1997.

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Raquel Marcos

Doctora en Química, Autora del Blog y eterna estudiante

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