Mayo y Junio son dos meses clave para bombardear los medios de comunicación, blogs, redes sociales y otras plataformas como YouTube sobre protección solar. Lo curioso es que con tanta información, el mensaje que recibe el consumidor final es confuso.
No sabemos si usar cremas solares con protección 30, 50 o 50+, si son mejores los filtros orgánicos (químicos) o inorgánicos (minerales/físicos), si bloquea la síntesis de vitamina D, o si los filtros solares de farmacia son mejores que los del supermercado.
Si a todo esto le sumamos los parabenos, siliconas y el petrolatum del demonio, solo nos quedan dos soluciones: comprar la tan cotizada crema Badger en amazon o realizar tu propia crema solar.
Mala idea.
Que la investigación y desarrollo de nuevos materiales aumenta de manera estrepitosa es algo cada vez más tangible, cada mes salen nuevos productos con nuevas propiedades y qué prometen de todo. En el caso de las cremas solares hoy en día tenemos lineas de productos específicas para cada tipo de piel, con diferentes acabados o formas de aplicación. Las hay matificantes, resistentes al agua o hidratantes. Nos prometen protección, formulas ligeras y transparentes.